Arrastra los pies callados, / levanta digno las suelas, / camina, niño, camina, / a buscar otra vereda, / en un pasado olvidada, / en un futuro que espera. No mires más, no les mires, / que muere la luna bella, / que lanza el jazmín sus alas, / que un amante nunca espera / sentir lo que nunca siente / quien no sabe ver estrellas.
No corras, niño, no corras / deja morir la vereda / cerca del último olivo, / no sufras que el alma riega / las grietas de éstas, tus manos, / la mirada en duermevela, / el miedo de esos sus ojos / si sueñan que te despiertas.