Agatha Christie no murió de una puñalada en el pecho, ni envenenada al comer una pasta de té, ni fue descuartizada, ni su cadáver fue enrollado en una alfombra y enterrado en la jardín de una mansión. No, falleció por causas naturales cuando ya era una octogenaria. Pero, años antes, en 1926 se temió por su muerte, al desaparecer sin dejar huella durante once días.
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Literatura
Agatha Christie no murió de una puñalada en el pecho, ni envenenada al comer una pasta de té, ni fue descuartizada, ni su cadáver fue enrollado en una alfombra y enterrado en la jardín de una mansión. No, falleció por causas naturales cuando ya era una octogenaria. Pero, años antes, en 1926 se temió por su muerte, al desaparecer sin dejar huella durante once días.
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