Berckeley fue famoso por sus elaborados números musicales que incluían complejas formas geométricas. Sus trabajos requerían un gran número de showgirls y elementos para imitar un efecto de caleidoscopio. Su fama pronto traspasó las fronteras de los estudios de grabación, y se convirtió en uno de los artistas más destacados de la época de la Depresión.
Algunos dicen que su estilo era extremadamente extravagante y lunático. Quizá por eso pronto se consagró con un estilo muy personal, rozando el kitsch. Como muchos otros directores, Berckley comenzó su carrera en el teatro, aunque bien es cierto que durante la Primera Guerra Mundial, estando en el ejército, se encargó de orquestar gran número de procesiones militares y dirigió algunas obras teatrales entre las tropas. Diez años después de coronaría como rey de los escenarios.

Uno de sus montajes más famosos es Calle 42, protagonizada por Ginger Rogers y que cuenta la vida de una céntrica calle donde conviven un tenor, estrellas del espectáculo engreídas, productores duros, rubias explosivas y señoras de dudosa reputación. Los personajes conviven entre atemporales canciones de Harry Warren, Al Dubin y zapateando los antidepresivos y sensacionales números del productor Busby Berckley.
En su vida privada, Berckeley fue extravagante al igual que en su trabajo. Tuvo seis esposas, y un fatal accidente automovilístico que resultó en una acusación (de la cual fue absuelto) de intento de homicidio. A finales de los años 60. A la edad de 75 años, Busby Berkeley regresó a Broadway para dirigir una exitosa versión de 'No No Nanette'. Aquel fue su último trabajo.














