NextPrevious
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos
  • Ver Fotos

bloggers

Banner
Banner

cine-revista-cultural

Lunes, 23 de Mayo de 2011 08:46

15-M CINÉFILO Destacado

por  Ernesto Gimeno
Vota este articulo
(0 votos)

Si vuestro humilde articulista tiene algún talento, ése es el supérfluo de relacionar cualquier hecho de la vida con lo visto en la pantalla. Y resulta que no he podido evitar ese mismo impulso al seguir durante estos últimos días, con avidez y alegría he de decir, el movimiento de ocupación de plazas y clamor popular que se ha dado (parece mentira) en nuestro país. A continuación ofrezco, para vuestro disfrute y ojalá como incitación a la reflexión mediante el arte, un compendio de comparaciones extravagantes. Como dirían los organizadores del movimiento de estar en mi lugar, "tómalo como un divertimento, una incitación, una provocación o tan solo un pensamiento, tú decides". Comencemos...

Quienes quisieron enterarse de toda esta movida ya lo hicieron cuales Hackers (piratas informáticos), pero una vez se hubo armado ruído, los medios tuvieron que darlo a conocer. Hay quien ha querido presentarlo tan panfletario como un Acorazado Potemkin sin darse cuenta de que con ello no montaba más que otro Triunfo de la voluntad, mientras otros han querido ir de Reds (rojos) por la vida intentando ocultar vanamente su Ciudadano Kane interior. Hay incluso quien le resta importancia, como si esto pudiese manejarse como un Mad City, pero en un admirable esfuerzo por no ver corrompidos sus ideales por influencias externas, los manifestantes han resistido estoicamente el escrutinio de Network: un mundo implacable. Pienso que el periodismo que más habría respetado la situación sería uno más pasional, lleno de Miedo y asco en Las Vegas al buen viejo estilo gonzo.

Y es que no se le puede poner nombre y etiqueta al clamor de un pueblo por más que lo intenten quienes "cuentan los hechos", porque en esta realidad cada uno tiene su propia película. Lamentablemente, la cara más visible del movimiento es la de quienes ansían destruír el estatus quo sin proponer alternativas: es un hecho loable que Están vivos, pero poco más se puede decir a su favor. Muchos han acabado allí únicamente por resquemor ante una situación puntual y temporal, sin más metas ni ideales, dando razón a la triste verdad de que el valiente que más abunda es el Héroe por accidente, y aún tenemos que dar gracias que no se han convertido en una furiosa Parada de los monstruos, por más que los políticos se lo tengan bien ganado al haber revelado falso su tan cacareado Honor de los Prizzi. Y, seamos realistas, probablemente haya por ahí alguna que otra Invasión de los ultracuerpos contaminando la buena fe de la plataforma, lo que paradójicamente hace patente que ninguno de sus miembros reales es propenso a embarcarse en Las alucinantes aventuras de Bill y Ted puesto que ya son suficientemente inteligentes y más que formados, con espíritu de libre Papillon. Quiero creer, no obstante, que el alma y guía de todo esto la forman personas de naturaleza Soñadores.

Porque, ¿qué se puede hacer sino soñar, cuando las alternativas que ofrecen los poderosos son Las Hurdes o 1984? ¿O debería decir quizá Brazil como única alternativa? No, lo único sensato es echarse a soñar frente a esto, a soñar con algo digno de Un hombre para la eternidad incluso aunque el riesgo de fracasar sea convertirlo en la pesadilla de un niño En los límites de la realidad. Una felicidad artificial conseguida con nuestras propias manos es, al fin y al cabo, preferible a vivir en Matrix. E incluso si triunfan los consumidores de drogas que tan vehementemente han denunciado las voces conservadoras, aún encontraríamos bien viviendo en un Pink Floyd's The Wall, lo que sea con tal de no acabar cayendo en una Dark city.

Y tú, estimado lector; ¿tragarás con lo que te dan mientras sigues crédulamente como lo haría un Cowboy de medianoche? ¿O te tenderás en la inacción mientras esperas preguntándote cuándo Conoces a Joe Black? Puedes ser otro Caballero sin espada más, colaborando a hacer más remarcable este símbolo destinado a resarcir los males causados al pueblo cual justa V de Vendetta.

(Vale, lo confieso, escribo esto al no tener dinero para ver y comentar alguno de los suculentos estrenos de este mes. Prometo que el mes que viene no se dará otro caso como éste, palabra de cinéfilo. Con todo, ha sido divertido, ¿verdad?... ¿VERDAD?).

Ernesto Gimeno

Ernesto Gimeno

PEEPING TOM