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El NaveganteMarino de oficio, escritor y fotógrafo diletante; viajero vocacional e internauta a tiempo parcial. A bordo del Lola, en Livorno.A 2 de septiembre del 2011. Viernes.Paseaba yo durante mi guardia de tarde por el muelle en el que estábamos amarrados, en la Darsena Toscana del puerto de Livorno, donde atracan -atracamos- los buques portacontenedores. A nuestra popa estaba descargando el Annabella Schulte, de Hamburgo, y en el muelle opuesto el Yokohama, de Monrovia.A bordo del Lola, atracados en Casablanca, Marruecos.A 29 de agosto del 2011. Lunes.Me encontraba yo en mi camarote, escribiendo, cuando sonó el teléfono interno. El capitán me avisaba del fin de las operaciones de carga y la inminente maniobra de salida. Cerré mi Mac, me preparé y subí al puente. Allí me puse de inmediato a alistar el puente para salir a la Mar encendiendo equipos, preparando cuadernos, etcétera.
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A bordo del Lola, atracados en el puerto de Sfax, Túnez. A 20 de agosto del 2011. Sábado. Acabo de regresar a bordo tras un breve paseo por Sfax, una ciudad portuaria tunecina próxima a la frontera de Libia. Anoche recalamos en el puerto tras una maniobra tensa y larga. Tuve mala Suerte, me tocó justo una hora después de acabar mi guardia, con lo que empalmé una cosa con la otra sin apenas descanso. Para entrar en el puerto de Sfax proviniendo del Norte hay que dar un gran rodeo a fin de sortear una extensa área de muy poco fondo, entre medio y tres metros de sonda, en torno a las islas de Chergui y Gharbi y los Bancos Kerkenah.
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A bordo del Lola B, en la Mar, a 30 millas al Este-Norleste de Cabo de Gata.Navegando en demanda del Cabo de Palos.A 13 de agosto del 2011. Sábado.Esta guardia de alba resultó deliciosa. Comenzó a las cuatro de la madrugada, como siempre, y a unas tres millas escasas del dispositivo de separación de tráfico de Cabo de Gata. Durante el tiempo que tardamos en atravesarlo, doblando Gata y arrumbando al Norleste hasta quedar francos de tráfico, no tuve apenas tiempo de disfrutar de la plácida noche. Mi atención estaba centrada en el paso del dispositivo y mis sentidos puestos en los barcos que iban y venían entre el Estrecho de Gibraltar y las rutas mediterráneas que venían a confluir en el Cabo de Gata. El tráfico no era abundante, pero sí el suficiente para pasar una primera mitad de la guardia entretenida gobernando a los diversos buques.
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A bordo del Lola B, en los 35º ...N y 006º...WNavegando en demanda del Estrecho de Gibraltar12 de agosto de 2011. ViernesLas coincidencias de la vida; el primer puerto que toco tras haberme titulado Patrón de Altura de la Marina Mercante es el mismo desde el que zarpó mi proyecto de fin de curso: Casablanca. Recalamos a media mañana, hora del reloj de bitácora, pero nos ordenaron fondear. Ello fue debido a que estamos en el mes de Ramadán, festividad religiosa musulmana durante la cual los fieles -y no tan fieles- no pueden comer ni beber durante el día, y es probablemente por ello que reducen considerablemente sus jornadas de trabajo. Sólo trabajan unas horas determinadas durante el día, una especie de "servicios mínimos".
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A bordo del Cape Cee, en Setúbal.A 23 de febrero del 2012. Jueves.Era una mañana despejada, fresca y solitaria. Los portuarios portugueses aún no se habían puesto al tajo y a bordo del Cape Cee el ambiente era ocioso y perezoso, como de mañana dominical. Entré en la oficina de control de carga, vacía, con mi pote de café humeante en la mano y me detuve a ver la portada de El país de ayer, un ejemplar manido que alguien debió comprar en tierra el día anterior y que había dejado sobre la mesa. En primera plana, una fotografía de la manifestación de Valencia por los recortes en educación, con un montón de gente con libros alzados; libros con títulos tan sugerentes como Introducción a la telenovela, o sólo con cuadernos o fotocopias. Pero supongo que más que el contenido, lo que importaba era el simbolismo. Debajo, un titular rezaba: «Los estudiantes se arman con libros frente a una policía en retirada». Mejor harían en armarse con libros frente a los exámenes. Todo ello -fotografía y titular-, en conjunto, resultaba una imagen patética.
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A bordo del Lola B, fondeados frente a Casablanca, Marruecos. A 11 de agosto del 2011. Jueves. Aprovecho el primer rato de tiempo libre que tengo desde que llegué a bordo para sentarme a escribir, y lo hago rememorando los rocambolescos sucesos que me trajeron hasta aquí, hasta elLola B. Me encontraba hace una semana languideciendo en la Playa de Almenara a la espera de la llamada que me confirmara mi próximo embarque. Eran tres las navieras interesadas en enrolarme, pero cansado de esperar en tierra decidí aceptar la primera de las llamadas, fuera cual fuera. Hace algunas semanas asistí a mi primera corrida de toros. Hacía mucho tiempo que quería ver una, y el entusiasmo me acompañó desde el momento en el que decidí ir a ésta. La penúltima de la Feria de Valencia de este año, que decían los entendidos que presentaba el mejor cartel de la temporada: seis bravos toros, seis, para los matadores Enrique Ponce, El Juli y José María Manzanares.Ayer bajé a la ciudad a pasar el día. Sin nada especial que hacer, sólo pasear. Comencé la caminata a hora temprana, cuando las sombras de los edificios aún eran largas y las calles estaban razonablemente frescas. Me adentré en el barrio de El Carmen, el casco antiguo de la ciudad, deambulando por sus calles y plazas, sin prisas. Observando los edificios, los portales y los establecimientos comerciales.A bordo del Reyes B, en la Mar. A 15 millas al Suroeste del faro de Chipiona. A 2 de mayo del 2011. Lunes.
Mientras recorro por enésima vez los treinta y dos pasos de la manga del puente, con las manos a la espalda y absorto en mis pensamientos, me pregunto qué me deparará el futuro. Se abre ante mí un devenir cargado de incertidumbre y sin perspectiva alguna. Aún así, si pudiera elegir, preferiría no conocerlo. Perdido en mis cavilaciones me encuentro cuando se abre la puerta y entran en el puente los dos capitanes, el aún al mando y su relevo. El primer oficial, a cuya guardia estoy adjunto, traba conversación con ellos. |
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