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Mi nieto es un chico muy inteligente y guapo, palabra de abuela. De pequeño ya apuntaba maneras como orador. Hablaba poco, pero cuando abría la boca, podía convencerte casi de cualquier cosa. Se pasaba el tiempo leyendo, escribiendo y contando historias inventadas y chistes, hasta desarrollar lo que los jóvenes de hoy llamáis un "piquito de oro". Con eso podría haberse hecho político, se habría llenado los bolsillos a espuertas igual que los ladrones que hay ahora, pero eligió la escritura. Él sabrá lo que hace.
Ahora, digo yo que tendrá "chicha" para contar historias; desde la rosquilla regordeta que su madre dio a luz hasta el mocetón en que se ha convertido, mi nieto ha hecho infinidad de maldades. Estudiar dos carreras, hablar cuatro idiomas, vivir en tres ciudades diferentes, leerse los libros como si fueran revistillas, ser futbolista, estudiar para piloto de avionetas, hacer más de 1200 horas de simulador de aviación real, cocinar de rechupete, aficionarse a la fotografía, tocar la guitarra eléctrica, escuchar rock, conocer a muchas gentes, viajar sin parar, y escribir de todo y con todo. Según dice, la curiosidad le puede.
Si queréis saber más de él, aquí están su "gües", su "Imail" y su "tuister", que yo no sé lo que es, pero que según mi nieto, es como os ponéis de acuerdo ahora los jóvenes....
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@RobertFornes
TEXTOS Y RELATOS DE ROBERT FORNES
ENTREVISTA
El primer planeta de tu universo.
El primer planeta de mi universo fue un punto minúsculo. En serio. Soñé con él la noche de un primero de mes que formó parte de una época complicada de mi vida. Esa noche me desperté, con el punto rondando mi cabeza y pensé que tenía que escribirle algo. Hacerle un homenaje. Quería hacer, además, ese homenaje público. Le escribí un relato, titulado "El Punto Cervantino" y lo puse en un blog. Parece truculento, pero ese punto me convenció de que lo que escribía merecía ser compartido. Y así hasta hoy.
¿Eres un amante correspondido?
Yo escribo para que me lean. Valoro mi aprobación personal y el aplauso del lector en una medida similar. También trato de aprender de las críticas, por duras que sean. De momento, podría decir que no me siento mal tratado; por suerte me aplauden más de lo que me abuchean. Y si encima, me premian, pues mejor que mejor. Todo sea que cuando mi primer libro esté en el mercado, a mediados de Julio, no lo compren ni mis amigos. C'est la vie; si no arriesgas, ni ganas, ni te diviertes.

El placer y el dolor...
En el proceso de creación literaria se alternan los momentos de satisfacción y frustración. Arranca cuando se encarama a tu mente una idea interesante. Aparece sin llamar, como Pedro por su casa. Mi reacción habitual al respecto es tiránica. Le niego el derecho de expresión. Pienso: "No, no será tan buena, no tiene profundidad, no veo el final, los personajes no tienen fuerza...". Este escollo sólo lo superan las buenas ideas. Cuando lo hacen, se convierten en boceto. Aquí comienza una fase muy intensa. Hay una lucha enorme entre todos mis "yos"; el creativo, el constructor, el corrector, y el policía; todos discuten entre ellos. Además, discuten con los personajes, los escenarios, las palabras, e incluso con el tiempo físico y el cansancio, con los lugares donde escribo y las sensaciones que tengo. Es una buena bronca que se prolonga durante semanas, que consume mucha energía, y hace que hable sólo, me enfade, gesticule, me emborrache, me parta de la risa, llore y me quede colgado pensando. Una vez el boceto está completo y revisado, comienza la fase de corrección, en la que modifico los textos varias veces, tanto conceptualmente como a nivel de estilo y sonoridad. El texto en ese punto ya está finalizado. Pasa entonces por la guardia pretoriana de críticos, un grupo de cuatro o cinco personas de confianza que le meten palos a diestro y siniestro. La mayoría de las veces le sacar errores que yo no veo aunque lea el texto decenas de veces. Curioso. Por último lo hago público y recibo las críticas del lector desconocido; eso sí que es orgásmico.
Tus colonias, ungüentos y afrodisíacos
Soy maniático en extremo con el proceso creativo. Me cuesta mucho escribir en casa, y no tengo un sitio predilecto fuera de ella. Aún no lo he encontrado. Eso hace que merodee por muchos ambientes diferentes para escribir. Bares, parques, en el coche, en aeropuertos, estaciones, en el trabajo, por la calle... Utilizo siempre cuaderno negro de piel para los primeros bocetos; escribo con boli negro del que "versión naranja, escribe fino, versión cristal, escribe normal" (leer canturreando esta frase la hace más divertida...). Para las correcciones boli rojo y verde y el portátil para la puesta en largo. Me ayudo de música para exaltar las sensaciones que quiera transmitir. Así, por ejemplo, uso rock para los personajes y situaciones más enérgicos, y música sinfónica para ayudarme en las descripciones estáticas y pop de los ochenta para los pasajes románticos y las descripciones emocionales. Escribo siempre solo, eso es innegociable. ¿La primera persona en leer? Los 4-5 "talibanes" a los que les paso los bocetos acabados.

Signos, lenguaje, mirada universal
Intento explicar mi forma de ver la vida, las interacciones entre personas, el modelo social en el que vivimos y sus incongruencias. Me gusta utilizar el sarcasmo para presentar mensajes claros y a veces duros. No me considero un escritor costumbrista; me replanteo con mucha frecuencia la ética de todo lo que escribo. Soy crítico con lo que no me convence. En cuanto a herramientas de estilo, trato de aprovechar todas las que tengo a mi alcance. No le hago ascos a nada. Incluso con las técnicas del vanguardismo, los microrrelatos insertos en relatos, y cosas así. Disfruto con la musicalidad de las palabras y cómo se relacionan unas con otras, tanto a nivel semántico como sintáctico y fonético.
Vende tu alma al diablo.
Ajustemos la frase; "el hombre propone y el diablo dispone". Que opine el lector, qué menos.
¿Futuras misiones para la nave espacial?
La más inmediata es la puesta en órbita de mi primer libro de relatos, titulado "La caja de madera". Están confirmadas las presentaciones en Barcelona (Julio) y Valencia (Septiembre), y está pendiente hacer lo mismo en otras ciudades. Además, tengo en proceso una novela basada en el convulso tramo de 1910 a 1920. La historia habla de un joven crítico con el sistema que decide tomar el camino difícil y se enfrenta con todo. Es apartado de su Barcelona natal y enviado a la Rusia Zarista, a ser testigo de la agonía monárquica y el triunfo bolchevique. Y al final ocurre que...no lo cuento, que no léereis el libro!
También sigo escribiendo relato corto para un futuro segundo libro, y escribo ensayos que publico en mi web, así como microrrelatos.
Kalasnikof de preguntas
• Su primer pensamiento matutino:¡Coño, qué tarde es!
• Esa imagen que podría pasarse horas (ad)mirando:Me encanta quedarme absorto durante horas mirando al cielo. Creo que tengo alma de pájaro.
• Algo para hacer a cualquier hora: Escuchar música y dormir. A veces incluso de manera simultánea.
• La primera vez que leyó Vulture: A través de una colaboradora de la revista. Entré en la edición digital gracias a ella y me enamoró, así que no me lo pensé dos veces, quería probar suerte.
• La mejor película de su videoteca:Me gustan los thrillers políticos y el cine de suspense. En general me apasiona toda la filmografía de Hitchcock y soy, además, fan de Al Pacino. El Padrino, Serpico y City Hall, con un estupendo John Cusack, me parecen magníficas.
• Un ídolo:Antoine de Saint-Exupéry
• Un libro para releer: "La conjura de los necios", de Toole, es mi libro fetiche. Increíble que su autor se quitase la vida porque nadie quiso publicarlo.
• Un sueño recurrente: Hace tiempo que no tengo ninguno recurrente. Cuando era más pequeño soñaba mucho con una camarera estupenda que llevaba una bandeja en la mano derecha y una falda de tablas muy corta. Se movía entre las mesas por medio de unos graciosos patines de ruedas. Creo que fue la publicidad de un vermut alcohólico italiano hace muchos años. ¿Me dejó traumatizado aquel anuncio? Tal vez. Lo cierto es que desde entonces sólo bebo cerveza.
• Su tesoro más preciado:Mi biblioteca y mis chicas. Y no necesariamente en ese orden.
• Su merienda favorita:Chocolate con pan.
Selección de obras:
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El hombre que se regateó a sí mismo
El producto de la politica
La hermosa profesión hipocrática
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