El 17 de marzo de 1930, y a modo de superación empresarial, comenzaron las obras de uno de los iconos más conocidos y visitados del mundo: el Empire State Building.
Bajo el encargo del fundado de General Motors, John Jackob Raskob, el arquitecto Wiliiam F. Lamb diseñó en pocas semanas lo que se convertiría en un símbolo universal que desplazaría el recién inaugurado edificio Chrystel (su más directa competencia) de las portadas de periódicos y revistas.
Las obras se realizaron en un tiempo récord, y en apenas un año (a un ritmo de cuatro pisos y medio por semana, aproximadamente), el edificio estaba listo para su inauguración. Con un coste de casi 41 millones de dólares (incluído el precio de la compra del terreno), y un total de 7 millones de horas en mano de obra, el Empire State Building se alzaba imponente en la Gran Manzana.



Sus más de 60.000 toneladas de acero sostienen el primer edificio con más de 100 pisos construídos, 102 para ser exactos. Su altura inicial, de 381 metros, se vio incrementada en 1953, 20 años después de su construcción, con la incorporación de una antena de 62 metros, llegando a los 443,2 metros que aún hoy conserva.
La última planta servía entonces como plataforma de aterrizaje de dirigibles, función que ahora desempeña con helicópteros.
Si las 1.860 escaleras que unen la calle con la última planta se nos hacen muy cuesta arriba, podemos usar cualquiera de los 73 ascensores que tiene, de los que 6 de ellos son montacargas y otros 8 de alta velocidad, capaces de llegar a la planta 80 en apenas 45 segundos. El cableado eléctrico que vertebra el edificio ronda los 7.500 kilómetros, que suministran aproximadamente 40 millones de kilovatios cada hora.
Su inauguración se llevó a cabo el 1 de mayo de 1931 de una manera insólita y original para la época: el por entonces presidente de Estados Unidos, Herbert Hoover, presionó un interruptor desde la Casa Blanca que iluminó el edificio en el centro de la ciudad.
La crisis en la que por aquel entonces estaba sumergido el país, hizo que apenas el 25% de las oficinas disponibles fueron alquiladas y se comenzara a conocer el edificio como el Empty [vacío] State Building.

Sin embargo, en 1933, gracias a la aparición estelar del edificio en la película King Kong de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, el Empire State se convirtió en un icono de la historia del cine que le ha llevado a aparecer y protagonizar multitud de películas, series y anuncios publicitarios.
Con la Segunda Guerra Mundial causando estragos, el Empire State no se libró tampoco de las bombas y en 1945, un bombardero B25 Mitchell pilotado por el Teniente Coronel William F. Smith Jr. se estrelló, debido a la niebla, en el lado norte del edificio, entre los pisos 79 y 80, causando 14 víctimas mortales y daños materiales valorados en un millón de dólares.



Hasta 1972, el Empire State Building fue el edificio más alto de Nueva York, superado por la torre Norte del World Trade Center. Tras los atentados de las torres gemelas del 11S, el edificio volvió a coronar la Gran Manzana.
Actualmente, la construcción del One World Trade Center albergará un edificio con una altura de 541,33 metros, que superará el Empire State y se convertirá en el más alto de Estados Unidos y el segundo del mundo.
Uno de los elementos más característicos del edificio son sus focos, situados en la parte superior del rascacielos en 1964 para iluminarlo. En fechas señaladas, el edificio toma el color que se asocia a dicho acto. De esta manera, por ejemplo, el 17 de marzo, día de San Patricio, el Empire State Building se tiñe de verde; con el estreno de la película de The Simpsons se tiñó de amarillo; o con la victoria de la Selección Española en el Mundial de Suráfrica se tiñó con la bandera española.
















